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HISTORIA Y CULTURA
Si bien como estado unitario, Italia tiene una historia reciente,
ha sido por más de tres mil años sede de grandes
civilizaciones. La etrusca, antes, y la griega, después,
fueron la dos civilizaciones que marcaron profundamente la evolución
de la cultura occidental, dejando signos visibles en la arte,
filosofía, lenguas y política.
Según la tradición, la ciudad de Roma nació
en el 753 A.C. por la voluntad de Rómulo, el primer Rey.
Solo sucesivamente, en el periodo republicano, Roma empezó
a consolidar sus instituciones políticas y a conquistar
el Mediterráneo (201 A.C.). Giulio Cesare terminará
la expansión en Europa Continental hasta llegar a Escocia,
Persia y en otras áreas geográficas de África,
llegando a Gibraltar.
La caída del Imperio (476 d.C) significó el fin
de una organización política, pero no de una civilización.
Italia fue invadida por pueblos de origen germánico que
una vez en la península, asimilaron los elementos de
la cultura romana. Carlo Magno incorporó a Italia al
Sacro Romano Imperio (800 d.C.) y le dio una nueva estructura
política: el feudalismo.
A fines del siglo XI, la renovación económica
y cultural determinó la creación de las "Comunas"
y de las "Signorías", entidades que se organizaron
automáticamente con respecto al Imperio. Las más
importantes fueron, entre otras, las de los Visconti y los Sforza
en Milán, la de los Medici en Florencia, de los Montefeltro
en Urbino y la de los Este en Ferrara.
Al final del 1300 empezó nuevamente a florecer la vida
cultural y artística. El Renacimiento fue el descubrimiento
de los estudios clásicos, de la afirmación del
hombre libre. Se vuelve a descubrir la filosofía, la
literatura, la ciencia y la arte. Personaje como Botticelli,
Michelangelo y Leonardo son las figuras claves.
Desde el 1500 hasta la Revolución Francesa, Italia fue
objeto de las luchas entre las potencias extranjeras, Francia
y España, primero, y en medida inferior por Austria y
Inglaterra. Mientras importantes artistas italianos encantaban
Europa y los exploradores descubrieron otros mundos, políticamente
Italia estaba sujeta a los acontecimientos entre las potencias.
Esta situación se prolongó hasta la Revolución
Francesa, cuando las ideas de libertad y igualdad fueron difundidas
por los ejércitos de Napoleón, quienes invadieron
a Italia y modificaron su estructura política. Comenzaba
el "Risorgimento" italiano, que produjo los primeros
tentativos revolucionarios. Principal inspirador fue Giuseppe
Mazzini, quien indicó a los italianos, con sus escritos
y con la acción, el objetivo de una Italia Unida, Independiente
y Republicana. Todavía, fue gracias al estadista piemontese,
el conde Camillo Benso de Cavour, que empezó la unificación
de Italia. El 17 marzo de 1861, los estados de la península
y las dos Sicilias se unieron bajo el trono del Rey Vittorio
Emanuele, líder de la dinastía Saboya, hasta entonces
gobernante en Piemonte y reyes de Cerdeña. Roma, por
su parte, se mantuvo separada del resto de Italia bajo el mando
del Papa y no fue parte del reino hasta el 20 de septiembre
de 1870, fecha final para la unificación italiana.
Desde la realización de la unidad, el país desarrolló
sus recursos económicos y militares hasta alcanzar la
categoría de gran potencia. Comenzó su expansión
en Eritrea (1880), siguió en Somalia (1891) y se detuvo
en Abisinia con la derrota de Adua (1896). En el siglo XX, tras
una guerra con Turquía (1911-1912), se adueñó
de Tripolitania y Cirenaica (Libia) y de las islas del mar Egeo.
En 1914, estalló la Primera Guerra Mundial, pero Italia
entró en la contienda sólo en el 1915 en contra
de Austria y Alemania. Al acabar la guerra a fines de 1917,
Italia, que había visto invadido su territorio, no sólo
lo recobró, sino que vio ensanchadas sus fronteras.
Siguió un periodo crítico que facilitó
la subida al poder de Benito Mussolini. Este dio origen a una
dictadura fascista reviviendo el espíritu nacionalista.
La dictadura de Mussolini llevó, en los años treinta
a una política expansionista, que llevó a conquistar
la Etiopía. En el mismo periodo Mussolini estrechó
una alianza con la Alemania de Hitler y el Imperio de Japón.
Al inicio de la Segunda Guerra Mundial, Italia permaneció
neutral (con el consentimiento de Hitler), pero le declaró
la guerra a Francia y Gran Bretaña el 10 de junio de
1940, cuando Francia se veía derrotada. Tras la fallida
invasión de la U.R.S.S. y la entrada de los Estados Unidos
en la guerra, la situación del eje se deterioró.
Italia vio su propio territorio invadido por las tropas enemigas.
Ante la gravedad de las circunstancias, el Rey Vittorio Emanuele
III mandó a arrestar a Mussolini y nombró a Badoglio
primer ministro. El nuevo gobierno comenzó a negociar
la paz con los aliados. El 8 de septiembre de 1943 se declaró
el armisticio con los aliados.
Empezaba un periodo difícil, con una doble ocupación,
los aliados al sur y las tropas alemanes en el norte, donde
se constituyó la República Socialista italiana.
A partir del junio de 1944, los aliados entraron en Roma y empujaron,
juntos con las fuerzas partisanas, a las tropas alemanas.
La liberalización se completó el 25 de junio y
a los pocos días se estableció, por medio de un
decreto, que el pueblo italiano habría elegido entre
la Monarquía y la República. El referéndum
de 2 de junio de 1846 estableció la República
Italiana, la cual adoptó una nueva constitución
en el 1948.
Italia es uno de los países fundadores de la Unión
Europea, de hecho, el primer paso de este proyecto data del
18 de Abril de 1951, cuando se firmó el tratado de Paris,
que instituyó oficialmente la CECA (Comunidad Europea
del Carbón y del Acero).
En el 1957 con los tratados de Roma el país entró
en la CEE (Comunidad Económica Europea) que creó
el mercado común. En el 1999 se estableció el
euro, la moneda única europea. |